Señora mía,
Le escribo estas líneas al final de mi primera tarde en este, ya, 2015 que promete todo lo mejor pero sin dejar de amenazar con los inoportunos infortunios de siempre.
He pensado mucho a lo largo del día en lo que usted y yo tenemos hablado y creo que, después de ver el primer atardecer de este enero (del que le remito cumplido aviso mediante foto adjunta), estoy en disposición de decirle que podría aceptar... siempre que por su parte hubiera la debida reciprocidad en el trato.
Por mi parte el compromiso no podría ir más allá (al menos hasta que las circunstancias me permitieran otra cosa) de enviarle una de estas cartas a la semana... indicándole mi posición en la singladura y los avatares que, con más o menos fortuna, me puedan ir surgiendo al paso.
Quedo a la espera de su confirmación, a vuelta de correo, de los términos de nuestro acuerdo.
Entretanto le deseo todo lo mejor...
J.

No hay comentarios:
Publicar un comentario